16.9.10

En el invierno de la lluvia / Helena Ortiz

Los Padres.
I.           
Estábamos gritando y no podían oírnos.
O no querían.
O no supieron escuchar.
Los gritos se iban quedando sin voz
pero volvían.
Siempre.
Algunos, más fuertes.
Y fuimos aprendiendo a no pedir las cosas,
a quedarnos con las ganas,                                                           
a renunciar.



La Casa.
II.
Tengo gusanos en casa.

De un blanco amarillento, pequeños.
Aparecen en cualquier parte,
no sé librarme de ellos.

Están en los libros, en los rincones, en las servilletas,
en el pienso del perro.
Busco esquinas con agujeros,
telas de araña,
suciedad, humedades,
restos de comida...
y cada vez que me pongo a registrarlo todo,
a organizar,
los descubro en sitios insospechados.

Y no hace efecto la terapia
ni la lejía...

Mis gusanos no desaparecen.

Traigo estos poemas del blog En el Invierno de la Lluvia de Helena.

Nota: el otro blog de Helena, el palastador de hormigas, aquí

11 comentarios:

  1. Yo acabo de descubrir este blog, tiene dos, y este especialmente me ha gustado mucho.
    Espero que os guste.
    Un abrazo.

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  2. Gracias sí, me gusta voy a darme un paseo por esa poeta tan interesante.

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  3. Helena,
    que no pases otro invierno como el pasado, que sean distintos, mejores. Espero que tu blog siga, para poder seguir leyéndote.
    Gracias por estos poemas, por permitirme traerlos a esta ciudad.
    Un abrazo.

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  4. Ico,
    espero que ta haya gustado.
    Un abrazo.

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  5. Deliciosamente inquietantes, Alfaro,

    gracias por traerlos y por estar atenta, siguiendo esos rastros...

    abrazos

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  6. Chica de las biscotelas,
    ole tu niña, y ese grupo que intuyo por vuestros blogs.
    Un abrazo.



    Stalker,
    lo que más me ha gustado son sus poemas del yo, aunque no haya traído ninguno, hay que leerlos seguidos.

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  7. Como lo han mencionado en uno de los comentarios anteriores, estos poemas son profundamente deliciosos. Helena tiene gusanos en casa. Yo me abrí el pecho y vi que tengo un gusano en el corazón que anda allí jugando.

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  8. César Antonio,
    tu corazón es una fruta roja; el gusano, un gusano luminoso, y se convertirá en mariposa y volará,
    y tu corazón irá en sus alas.
    Un corazón nido de gusanos me parece una imagen preciosa, aunque sé que a algunos puede parecerles repugnante.
    Un abrazo.

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