7.6.10

Soñé con mi bisabuela. Me repite que tengo las manos grandes. Serás partera.
No. Este es el recuerdo. El sueño es otro.
Ortigas y hierbabuena. No. Este no es el sueño. Es el recuerdo.
Sal y telarañas.En las manos grandes de mi bisabuela partera.
No eran sales de baño. Eran piedras de cloruro sódico. Sal. Para las heridas. Pienso en una tortura. No era una tortura. Era un parto. Y allí estaban sus manos grandes, nudosas, llenas de venas.
Se acerca el verano. Y ella vuelve. Siempre. Todos los veranos. Yo no voy. Ya no. Sin embargo, me llega el olor del humo de la goma quemada. En todo el verano no se acercará ninguna culebra a la casa. Y yo bailaré en la quintana. Bailo con un niño de mi edad que ya no está. Bailo sola. Observo las libélulas azules y verdes. Observo el cielo azul. Y el mar.

6 comentarios:

  1. Y yo me quedo con la duda de si finalmente es sueño o recuerdo. En todo caso hermoso. Escrito con culebras.
    Bs

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  2. que buenos recuerdos alfaro, y que bonitos, la pena es que esos recuerdos tan preciosos que tenemos no vuelven, salvo a la memoria

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  3. Jose Zúñiga,
    es las dos cosas.


    Voltios,
    ellos no vuelven, volvemos nosotros a ellos.

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  4. Con el tiempo, confundimos los sueños y los recuerdos. Algunos sueños son tan intensos q se vuelven recuerdos y llegamos a sentir una dolorosa nostalgia de lo q nunca fué.
    Besicos.

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  5. Me ha gustado muchísimo, Alfaro.
    Siempre entre el recuerdo y el sueño, siempre ahí, tú, entre la duda y lo real, siempre meciéndote como una niña que baila sola pero baila.

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  6. Precioso. Entre recuerdos nostálgicos y sueños olvidados, la infancia.

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