22.5.10

................................

Un hombre es una casa.
Me expulso tantos X días de mi casa.
Mira mis rasguños.
El último es como un navajazo en mi brazo derecho.
Aún el dolor es
o está en la herida.
Alarmado mi hijo me ha preguntado
Mamá por dónde andas
con quién andas por ahí.
Esto sucede en los días más atribulados
de mí misma.
El dolor se ha convertido en náusea.
Así que puedo decir que me he convertido
en mi propia náusea
y que una casa es a veces un vómito atribulado.

7 comentarios:

  1. Siempre certera.
    La navaja espera, en algún lado.
    Seamos de corcho, cuesta atravesarlo y flota, flota, flota...

    Te abrazo, tesoro

    ResponderEliminar
  2. Son dolorosos estos versos. Y transmiten muy bien.
    Hoy no estás alegre, mj.
    Bs

    ResponderEliminar
  3. Jose Zúñiga,
    la alegría no es precisamente uno de mis atributos.
    Un abrazo.

    Virgi,
    más bien soy de aire, aunque no tan volatil.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Guau!!! qué poderío y que certeras armas, el verso atraviesa el alma y te lo deja desangrado.

    Te abrado largo

    ResponderEliminar
  5. Begoña,
    cada día estoy más convencida que somos nuetra propia y peor arma.
    Realmente tengo una herida en el brazo derecho, sería largo y dificil de explicar cómo mi cuerpo se ataca a sí mismo.Y me quiero, eh?
    No acabo de salir del tunel, o salgo de uno y entro en otro.
    Abracísimo.

    ResponderEliminar
  6. Una casa así no es casa. Un cuerpo así, tampoco es cuerpo.

    Uno puede aprender a lamerse, qué remedio, pero acaba muriendo con su propio veneno.

    Es muy triste esto que has escrito.

    Un abrazo
    Chuff!!

    ResponderEliminar
  7. ZenyZero,
    quiero decir que yo, mi cuerpo es mi casa, en él y con él vivo. A veces tengo accidentes, como si quisiera expulsarme de mí. Sí, arma o veneno, llámalo como quieras. Pero no es tan triste, una vez que te das cuenta...algo cambia.
    Abracísimo.

    ResponderEliminar