29.4.10

En una de las colas del supermercado. Ella estaba delante de mí con un pie vendado y con una muleta para su brazo derecho. Algo de un metatarso, me dijo. Eso estaba medio claro. Lo que no estaba claro era lo de su herpes genital. Lo vi  cuando lo pronunció con sus labios pintados de rosa. Inocente que es ella. Le pregunté por su marido. Estuvo unos meses en Valencia. Vaya, un herpes valenciano, pensé. Y seguí pensando, si es enfermera cómo no se ha dado cuenta. Dicen que el amor es ciego. Y a pesar de los años. Y a pesar de las circunastancias.Texto y contextos.

4 comentarios:

  1. Las colas colean y son peligrosas. Yo las odio. Quita, quita, cualquier día de estos te contagian un metatarso.

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  2. (es genial este muchacho, Zúñiga, digo)

    ¿No se pegarán en las colas esos herpes? Bueno, yo voy poco, el que va es mi chico...
    Besitos

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  3. Las colas y los emplazamientos concupiscentes... jajajaja


    Saludos y un abrazo enorme.

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  4. Jose Zúñiga,
    las colas son muy 'ilustrativas' de lo que somos en rebaño, y no te digo nada si coincides con un vecino, un compañero, un amigo..., al que hace tiempo que no ves.
    Un abrazo.


    virgi,
    jaja...,J Zúñiga tiene razón, en una cola se te puede contagiar hasta un pie si la cola es muy larga.
    Un abrazo.


    Sonrisa de Hiperión,
    algún emplazamiento saldrá, seguro, concupiscente o de otro tipo.
    Un abrazo.

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