24 febrero 2010

Las libélulas sobrevuelan
un plano vacío
como una canción de amor
como un no llores por mí

yo soy la libélula
de canto sordo
con un no vueles por mí

jazz en los ojos de la libélula
en la cuenca vacía.

7 comentarios:

Begoña Leonardo dijo...

Cómo nos gustan las alas, y todas las criaturas que nos hacen depositar en ellas una parte de prímipara inconsciencia, de letanía del alma. El Jazz tiene mucho de eso...
Ay!!! que se me va la olla...
Bueno que me encantó.
Arrumaco matutino.

josechu dijo...

A veces la tristeza y el vacio son lo mismo. Hermosas palabras.
un beso

Basurero Usurero dijo...

Esas libélulas, con sus antos sordos que ni se escuchan. Suerte.

Sara Royo dijo...

Nadie vuela por otro
pero puedes mirarlo,
puedes contar su vuelo.
A través del silencio
q teclea una vida
yo me acerco
y te abrazo.

Olvido dijo...

La libélula se posa liviana sobre lo que parece frágil y ni siquiera sabeos si lo mira o solo lo aletea o lo bate
Un beso

virgi dijo...

Algo nos indican las libélulas. Su luz desgrana una música que no entra en nuestros oídos. Pero algo nos dicen. Quizá el llanto apagado de la vida

alfaro dijo...

Gracias ppor vuestros comentarios.
Abrazos.