25 de abrilQué descorazonador es todo. Después de haberlo hecho, uno permanece en silencio un poquito más, como si pretendiéramos callar, de cualquier modo, ese murmullo del cuerpo extrañamente quebrantado. Debí suponer que sucedería ahora, en la quietud malsana de la noche, cuando arden los taxis en las calles contiguas y mis entrañas no dejan de ser un vago recuerdo. Ella era así y la hermosura, o bien eso que con frecuencia confundimos y queremos que sea de tal forma, me la entregó de súbito desnudando su pereza y tardando con sus medias porque, protestaba con los ligueros en la mano, aún puedes esperar a que remate. Recordaba haberla visto en octubre en el café de Joro y, de aquella, mi salud no era todavía tan nefasta, ni plural en despropósitos, en daños. Qué sé yo... Lo hicimos muy deprisa, como es costumbre horrenda en ciertos sitios, y se marchó a su barrio. Querría dibujar ahora su piel sobre mi piel, detener el tiempo entre sus muslos y que se entretuviera el sueño en acercarse hasta mañana, hasta el improbable
a continuación de un día. Veré si consigo terminar la copa.
Aparte de Charlotte, amiga fiel y platino que se tiñe, nadie hay en la Casa. Cumple de manera fenomenal con su trabajo y yo me digo que la felicidad, el engaño, será algo semejante a ese acto caliginoso que sin amor procura amor a quien lo paga. Es inocente en sus gemidos y me gusta, y por lo demás es tierna. Y su estilo, el cabal para complacer a un ogro. Dónde está de noche Virginia con sus modales delgados como su cuerpo que vale más soñarlo. Nunca volveré a dormir, lo presiento, más qué importa ya a horas tan fatídicas.
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Así comienza
Elogio del proxeneta, un libro que
Luis Miguel escribió en el año 1996 y que estuvo a punto de ser editado en León en el año 2000. En junio de 2007 empieza a editarlo en un blog con el mismo título y al año justo lo da por concluido. Por fin Ediciones Escalera nos lo entrega en papel este 12 de mayo.
Novela escrita en forma de diario medio apócrifo, donde un proxeneta (pero no solo proxeneta) venido a menos nos cuenta, en distintos planos temporales, los últimos días de su vida. No podía ser de otro modo, es un libro en el que sobresale el lenguaje poético, lleno de situaciones surrealistas, donde realidad, ficción y sueños se funden.
Elogio del proxenta / Luis Miguel Rabanal
Ediciones Escalera, Colección Trayectos, nº4
Madrid, 2009