24.8.09

La perla

Primer tiempo
Ella es una niña muy delgada, destacan su pelo negro sobre los hombros, y sobre el vestido blanco, y las alpargatas rojas en el camino gris.
Él va detrás de la niña, con un pie en un patinete de madera amarillo.
Juegan a no ser vistos por los mayores, se esconden detrás del tronco de la palmera, luego corren agachados hasta el lavadero azul, la niña se acerca a los mayores: ¿Podemos jugar aquí?
No piséis la hierba.
Se dan la vuelta y se van.


Segundo tiempo
Él va delante, lleva la cabeza afeitada y en ella aún hay cicatrices, camina lentamente, destaca por su palidez, a veces su voz tiembla. ¿Sabes que esta es la casa de M?
Ella se acerca al lavadero azul y se moja las manos, al pasar debajo de la palmera mira hacia arriba, qué alta. Lo sigue. Salen del sendero gris. Afuera han desaparecido todos los caminos que rodeaban la finca, a cada lado de la carretera hay edificios muy altos.
Él señala con la mano hacia arriba, hacia el dintel de la puerta de hierro, hay una chapa rectangular también de hierro con una inscripción, La perla 1873. La perla es el nombre que le pusieron a esta casa y todos la conocemos por la casa de M. Luego le señala hacia la derecha un cuadrado de cerámica de fondo azul con el dibujo amarillo imitando una concha, indica el camino de Santiago.
A la espaldas suena una voz desconocida: No puedes salir del recinto sin permiso.


Tercer tiempo
Ella lo acerca a la entrada de la casa, le da un beso en cada mejilla, y se aleja , al llegar a la verja de hierro se da la vuelta, se para y le dice adiós con la mano.

9 comentarios:

  1. Enigmáticos tiempos y, sin embargo, sugerentes, llenos de ecos. A mí me han alcanzado en el lugar del dolor, pero no lo digo como lamento, al contrario, Alfaro.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Sí, Bel, hay dolor, el primer tiempo es el mundo de la infancia, el segundo y el tercero es el mismo lugar y las misma personas pero ya todo es distinto.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Todo pasa y todo queda, lo plasmas de una manera muy poética, con sensible distancia, pero con una mirada capaz de tomar contacto, un leve contacto. La nostalgia nunca nos abandonará.

    Cariñitos de fresa.

    ResponderEliminar
  4. Me ha gustado mucho esta nostalgia. Se me ha aparecido una mansión de esas, que en su día tuvieron vida intensa, y que ahora, bien pudiera ser un centro para nuestros mayores.

    Por cierto, sabias hay una ciudad llamada La perla (del Danubio), y que según consta fue fundada en 1873? Se trata de Budapest.

    Un abrazo,
    Montse.

    ResponderEliminar
  5. Begoña leonardo,
    prefiero contarlo así, mirarlo todo con la mejor mirada...
    un beso.


    MGJuárez,
    no lo sabía, y tampoco sé por qué esta casa lleva este nombre.
    Gracias,
    un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. El tercer tiempo me ha dejado un poco dislocados los adentros.

    La concha amarilla, el azulejo azul, los nombres de las casas, las fechas, las fracciones que parcelan tus textos...

    El significado que cada cual vamos dando a lo que leemos...

    ...es tan personal...

    Siempre me dejas pensando en algo de mí mismo.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  7. El paso del tiempo en las personas no sólo deja cicatrices en el rostro sino en el alma.. Todo cambia.. por el mismo camino gris.. ahora hay cercas..la inocencia y la libertad de la infancia se acabó. Ahora no puedes salir sin permiso... me encanto

    ResponderEliminar
  8. Codorníu,
    a mí me lo han descolocado todo y también dislocado. A veces recojo esos detalles que parecen no tener importancia pero que son como testigos mudos del tiempo o de la mirada que los ve.
    Un beso.


    Ico,
    gracias, sí se pasa de la inocencia y de la libertad de la infancia a otro tipo de inocencia y sin libertad.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  9. La mejor mirada, la de los detalles, la de los recuerdos, la del contacto. Es una mirada muy sabia, alivia y consuela.

    Un beso

    ResponderEliminar