14.7.09

Mañana y tarde

1

No me gusta que me toquen. Nada. No me gusta nada que me toquen nada. Lo que más detesto de todos los tocamientos es que me toquen la nariz. Cualquier pretexto es bueno para que el aburrimiento de turno te alcance y no te deje.
Además, los días van largos hacia el mar, o suben la colina del infierno, y por si fuera poco la música no me encuentra.
Había visto stop, seguro que lo vi y me lo he saltado, a pesar de que en ningún momento cerré los ojos. Stop, ¿por qué no me has visto con los ojos cerrados y un pesado tocándome la nariz?


2

Han vuelto los pájaros a hacer su nido en el alero del tejado, los niños han vuelto a dejar sus sandalias y sus balones tirados sobre el verde, los mayores aburridos juegan a las cartas después de dormir la siesta. compruebo que el pozo esté bien cerrado, que no haya piedras cerca para subir, que las hileras de hormigas cambien el rumbo de su vida, que las arañas no se me acerquen y que mi adrenalina no se agote cada vez que subo el camino lleno de lagartijas, tan elegantes cuando se paran. A lo lejos pienso en las habitaciones del hospital, en las salas de los juzgados, en los jueces buenos, en los psiquiatras buenos, en los carceleros que ya no llevan llaves.
Y entre todos mis cabellos pensantes surge un pensamiento nuevo, solo yo tengo la llave.


14 comentarios:

  1. Eso sí: la llave es nuestra. Es una declaración de principios. Tenemos principios. No, por el Principado, no me refiero a eso. Ya sabes. Será porque me alegra (aún no sé por qué) saber que los pájaros aquellos deslomados por otros canallas de su misma especie, han vuelto (regresado)insistentes -como un son caribeño- sabedores que su historia es la buena.

    Besos, las lagartijas están en su medio. Tranqui, amiga.

    Pepe.

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  2. Codorníu,
    los pájaros están debajo del alero, el milano los come siempre, lo vemos planear sobre la quintana, y al anochecer dicen que se oye a la lechuza y entra, pero siempre hay pájaros, y en las otras casas del puelo, no, si acaso en algún hórreo o en alguna panera.
    Me he fijado cómo suben las escaleras las lagartijas, como se adaptan al ángulo del escalón y en esa postura se quedan quietas observando mientras subo..., lo paso fatal en el pueblo con tanto bichejo próximo a mí.
    besos.

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  3. Pues me temo que no voy a poder invitarte a mi casa, Alfaro. Si las lagartijas te incomodan fatalmente, mejor no voy a decirte quines trepan por mis escaleras.

    Un abrazo.

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  4. Llenando mi cabeza de imágenes, como siempre.
    Besazo
    Pd a mí tampoco me gustan las lagartijas.

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  5. Yo odio que me toquen...especialmente el pelo y los dedos de los pies.

    (Si me despiertan tocandome los dedos de los pies, tienen un dragón garantizado).

    Si tienes la llave, tienes la paz.

    Cabellos poéticos pensantes.

    Pinchitos de Sea Urchin.

    Las lagartijas son elegantísimas, destelleando al sol, con pose de top model ofendida.

    Qué texto, Alfaro.

    Tiene de ...

    Muchos besos!

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  6. No hace falta que la música te encuentre porque la encuentras tú con tus palabras. Las lagartijas y los pájaros te cantan. Los silencios del no tocar, del parar, stop. Y esos cabellos pensantes que suenan suaves pero profundos, y la llave da con ellos, con su sonido de metal. Si es que no lo podría haber dicho mejor Lena: de tó tiene este texto, Alfaro, de tó. Te aplaudo, a tu compás.

    Un dulce beso.

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  7. Daniel Damián,
    me gustan las lagartijas verdes, cuando están quietas, con la cabeza hacia arriba mirando, pero cuando unas cuantas están tan cerca de mis pies...
    Un abrazo.



    pepe pereza,
    gracias, gracias, por haber subido el video, iba a poner un enlace enla entrada esta y se me olvidó...
    pero lo pondré...
    un beso.



    Lena,
    sí, cuando están quietas parecen top models, lo he pensado muchas veces, elegante como una lagartija verde...
    no es físico lo de tocar la nariz, iba con ese tono fastidioso de no me toques las narices... Pero en general no me gusta que me toquen, claro que hay excepciones.
    Besos.


    (*,
    pues estos días me custa mucho encontrar mi música...
    gracias,
    besos.

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  8. Precioso texto, musical, poético,profundo...un bello encuentro.

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  9. Una alegria este encuentro tuyo con la cotidianeidad del verano -casi como cada año, pero no-, hay un pensamiento nuevo en un cabello y solo tu tienes la llave... Me ha parecido divertido, quiero decir que me sonreí, me gustó ese poder interno, porque es así, cada uno de nosotros tiene la llave... pero dime dónde Alfaro, que yo a veces me pierdo de tanto que la extravío.

    Muchas gracias por este sabor a verano, de todos los tiempos. ¡Qué suerte tener bichejos!

    Abrazos,
    Montse.

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  10. MGJuárez,
    siempre hay cosas nuevas que hacen que cada verano sea distinto.
    La llave de todo la tenemos siempre a buen recaudo, en algún rincón de nuestra mente, y a veces en ese lugar tan especial malllamado corazón.
    Un beso.

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  11. Jo, a mi me encantan q me toquen... especialmente el pelo, y los pies, y la espalda... En la pelu disfruto con ese masaje de lavar la cabeza y casi me duermo. Las lagartijas (aquí también se llaman sargantanas)no me disgustan.
    Pero tampoco a mí me encuentra la música.
    Besicos, nena.

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  12. Hay que guardar esa llave para cuando creamos que haya que abrir alguna de esas cosas, para cuando podamos liberarnos.

    A mí tampoco me gusta que me toquen, sólo una persona, sólo una...

    Espero estés bien.

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  13. Sara,
    gracias por SARGANTANAS, qué bien suena...
    pues, no sé dónde iremos a buscar , esta tarde he encontrado una música tipo gospel que me ha servido...
    Besos.



    Capitana,
    hasta he perdido tu link en una de esas veces que he entrado a añador algo, soy una manazas con estas cosas.
    Yo estoy bien...pero si miro hacia a algún aledañi igual echo acorrer y no paro.
    Me alegra leerte por aquí.
    Besos.

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