26.7.09

El río

Salto al negro otra vez. El cuadro negro se ilumina.
Aquel último verano la mujer más anciana, de venas tan marcadas en las manos, ya no regaña, ya no dice qué debo hacer y qué no. Una mañana paso cerca de los carromatos, es un día de sol, algunos me miran y sonríen, casi siempre van sucios y despeinados, yo no me veo, no me recuerdo en ese día. Por la tarde miro hacia el río y reconozco las voces de los niños, todavía oigo sus cantos alrededor de la hoguera. Mi mirada los ha sacado de la leyenda negra del pueblo. O quizá yo he entrado en ella y todavía no lo sé.