28.7.09

Cuando el cuento deja de ser ficción

Ella
Imagino que voy caminando dentro de una tubería enorme, una tubería laberinto espejo de tu mente. Imagino que la ciudad es un desierto, que pueden surgir zombis en cualquier momento, porque no hay gente, no hay ruido y ni mis pasos suenan. Y llego al edificio laberinto, al edificio del dolor. Nunca sé qué me espera. Cualquier realidad superará a la ficción.

Él

Tú no eres quien dices ser, estoy seguro, lo revelan las iniciales de tus documentos, eres una enviada de ellos. Guarda mi escrito, es un secreto, y tráeme una fotografía de cuando éramos felices y tú sonreías siempre.

Yo

En qué laberinto de su mente se habrá quedado mi risa, en qué momento otra ella ha usurpado mi identidad. Desde su mente trato de localizarme. He de ir hacia atrás. He de adentrarme en los cuentos que inventé y que se han hecho realidad, recortar la imagen, sacarla de la inmovilidad para que ella y yo confluyamos en el momento eterno de la risa, y descifrar este círculo lleno de números que él me ha entregado como si fuera un gran secreto.


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