22.5.09

Visores

Ella
Supe que él era el ojo visor no ciego, la letra pensante. Lo supe cuando dijo lo del ojo bizco, lo supe cuando también yo vi el ojo del otro. Amo el ojo visor porque al fin alguien me ve sin verme y me reconoce y me sabe.

Él
Desde que la observo trata de ocultarse. Voy a lo mío, pero cuando me la tropiezo es como una piedra en mi zapato derecho. La veo y silbo con disimulo para no asustarla y paso de largo. Mi nuca no la pierde de vista nunca.

Yo
Poso el reposo de saberlos ciegos, los poso sobre mis ojos translúcidos, apenas si los veo. A mí me tocó la voz más lúdica, malabar de palabras en un mundo de ciegos.



14 comentarios:

  1. "Malabar de las palabras en un mundo de ciegos..."


    Un abrazo.

    No sé si te tocó la voz más lúdica o la voz de muchas voces que se reconfortan al reconocerse en ti.

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  2. A veces dan ganas de ser tuerto en país de ciegos.

    Salú pue.

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  3. Ja! Grande Alfaro.

    No se si me equivoco, pero me parece que veo por acá una trifurcación de la personalidad.

    muy bueno.

    abrazo.

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  4. Para alguien que nunca ha visto nada y que su mundo es una pantalla ¿negra?, para ellos, ¿qué importancia tienen las palabras? ¿Qué imaginan si se hacen malabares? Letras pensantes...

    Un dulce beso, Alfaro, para ti y tus voces.

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  5. Cómo será q te reconozcan y te sepan?

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  6. Ella
    Presume de unos ojos que nada ve. Se los pinta, los mueve rápido, a un lado, a otro. Dibuja cosas en el cielo que sólo ella puede descifrar. Me mira como para demostrarme que puede ver. Pero yo sé que no puede, que no sabe. Sus ojos pintados.

    ÉL
    Cree que la estoy mirando a ella y ella mira al cielo, como diciendo que arriba hay un sitio para mí. Yo la miro y ella sabe que la miro. Se cree que sabe por qué lo hago. Y si nisiquiera yo sé.

    Yo
    Necesito unos ojos ciegos que sepan mirar, no unos ojos pintados, no unos ojos de cielo, no unos ojos que no saben. Con un espejo vacío de miedo bastaría.

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  7. Brillante, malabarista! (preguntale a Gloria, ella es ojóloga)

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  8. Madeja de palabras,
    la voz es siempre múltiple y única.
    Un abraazo.



    Johan Bush Walls,
    a veces dan ganas de tener el ingenio del Johan de los cuentos pajeros, pero no, por mucho que una los lea, el ingenio no se contagia.
    Un abrazo.



    Fero,
    pues si lo ves..., visto queda. Todo cuanto veas e interpretes bien está.
    Un abrazo.



    (*,
    Durante un tiempo me pregunté cómo soñarían los ciegos que nunca habían visto imágenes, nunca conocí a ninguno para preguntárselo y dejé de preguntármelo, supongo que soñarán según la percepción que tengan del mundo, y la palabra tiene que ser muy importante.
    Un abrazo.



    Nacho Abad,
    gracias por el comentario.
    Un abrazo.



    Sara,
    es una geometría perfecta, un teorema bien resuelto.
    Un abrazo.



    Fusa,
    Algún día confluirán las tres miradas, y entonces sabrán y sabrás.
    Un abrazo.



    Marcelo,
    de esto mejor no hacer preguntas, ya hay demasiadas miradas confluyendo aunque sean la misma.
    Un abrazo.

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  9. Ella, él, yo: tres miradas que no están en línea recta. Tres puntos de apoyo para seguir la palmatoria en medio de la ceguera cotidiana.

    Estabilidad de las leyes físicas. También de la óptica.
    Y de los corazones.

    Eso me dijo.

    Un beso.
    P. Codorníu.

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  10. La vista, la ceguera, la ocultación, el descubrimiento, todos los juegos que encierran las palabras. Me gustaría tener esa voz lúdica de Yo, ese malabar de palabras.

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  11. La voz más lúdica...y también la más sabia, pero tal vez la más sufridora.

    Besos.

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  12. codorníu,
    las tres miradas confluyen en su punto de partida, óptica casi perfecta.
    Un beso.



    Isabel chiara,
    tienes esa voz, no lo dides, suelo reconocerlas en caunto las veo y sé que la tienes.
    Un beso.



    Malvada bruja del Norte,
    ltodas las voces sufren no hay más ni menos, auqnue sean distintas las intensidades.
    Es difícilísimo entrar en tu blogia, brujina.
    Un beso.

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  13. Yo los siento con bastante luz, ¿ciegos de amor quizá? Bah, cosas mías, seguro que me equivoco.
    Lo importante es esa confluencia de miradas.

    Un beso, Alfaro.

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