26.3.09

Sobre el verde

La madre:
La madre gira, gira y gira, y todo gira a su vez a su alrededor. Se deja llevar en los brazos de él. Cuando nevaba, todos a palacio, y cuando hacía frío.

Él:
Él, con un pincel en su mano derecha y un vaso en su mano izquierda. Así todos los días, hasta que llega ella y le dice: dame las gracias por haber venido.

Ella:
Ella apenas habla. Observa, observa. Es testigo que graba en la palabra. Sabe que es la única que juega y no se lo dice ni a él.

El jardín se llenó de perros, falderos, caniches, pastores, guardianes, y de ovejas. Una vez al año llegaban de muy lejos coches antiguos, y botines de dos colores descendían, y todos exclamaban y se besaban. Algún hombre ya mayor buscaba en el beso los labios de las niñas, ellas luego se los restregaban y se los restregaban con estropajo de esparto hasta hacerlos sangrar para desprenderse de aquella asquerosidad de robo. Y todas las bocas se llenaban de fresas. Tantos colorines sobre el verde, pinceladas pasajeras a punto de irse en cada momento.
Y de la comisura de sus labios un hilito de sangre.
Al verano siguiente él ya no llegó.

17 comentarios:

  1. Sobre este verde se acentuaba el rojo de las bocas y las fresas. Mientras ella se tallaba en la palabra, él nunca supo del juego del verde. Todo giraba alrededor, también los perros, los viejos y las niñas.
    Me ha recordado a un verano, Alfaro, a un verano muy rojo.
    Un beso de buenas noches.

    ResponderEliminar
  2. Si, gloria, todos los veranos había un dia parecido que se repetía, hasta que un verano ya no hubo ese día.
    Buenas noches.

    ResponderEliminar
  3. Otra vuelta de tuerca, Alfaro mía. Me has dejado de piedra. Me han venido a la cabeza al menos siete u ocho historias para contar sobre el poema conforme lo iba leyendo. Cada párrafo parece una novela entera, y el último tiene sugerencias infinitas. Debo decirte que me gusta mucho más que el verde que te quiero verde. Estoy dentro de esta historia de secretos y muerte. Aún veo el hilillo de sangre surgiendo lento por la comisura de los labios. Tiene algo estremecedor y oscuro como las fotografías antiguas.
    Eres tremenda y no tienes límite. A veces me das miedo. Miedo con cariño y literario, claro.
    Un beso muy fuerte.

    ResponderEliminar
  4. Me ha gustado mucho este texto, son como dos historias independientes: la soledad y melancolía de Él y Ella, que no pueden mirarse a los ojos ; y la falsedad del mundo que les rodea, que se junta para fingir la dignidad que en realidad les falta.

    Supongo que Ella, de tanto mirar, vería a ese hilito de sangre correr por las comisuras de los labios de Él.

    ResponderEliminar
  5. Jimarino,
    escribe las historias a partir de esta, por favor, tienes el escenerio lleno de color, es verano, una casa grande y mucho verde y árboles y niñ@s que corretean, de gente mayor que llegan y tres personajes fijos.
    Es una mezcla de fantasía y realidad y alguna cosa vista desde la infancia.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  6. No sé, es esas sensación de tristeza y de pérdida; seré yo y la estación.
    Un Inuit de fresas , es que me pueden, me encantan...parecen pequeños corazoncillos alegrando, con sus formas y sus colores, la vida.
    Inuits

    ResponderEliminar
  7. Me recuerda a esos veranos en el pueblo, que llegábamos tod@s de forma escalonada: prim@s, tí@s, amig@s... besos que borras con la palma de la mano, y sí el primer amor que luego nunca vuelve...

    ResponderEliminar
  8. Bueno yo nunca vivi una historia asi.. pero si me hacen acordar a esas casas de campo suntuosas.. donde se reúnen en alguna epoca del año los parientes que aún ni ni siquiera pueden verse.. ya ves.. hasta un beso molesta o da cierta repulsión.
    Y ya ves... no todos los años es igual.. algo cambio al final.. ese hilito de sangre me dejo intrigada!!!
    Siempre tan especial en tus escritos.. no puede dejar de decirte que eres unica en tu forma de escribir... y eso es verdad y lo sabes!!!
    Besos cielo... llenos de luz que te acompañen siempre!!!

    ResponderEliminar
  9. Capitana,
    Sí, son dos, tres personajes como vistos en una fotografía, un momento detenido, y sí donde hay mucha gente siempre hay algo que hace aguas...
    Besos.


    Inuit,
    srán los corazones de la vida que algunos han vivido...
    Besos.


    Bruja del Norte,
    sí, esa es la parte real, un día de verano, un día de encuentro de familiares y amigos, y tú con ojos de niña lo ves así, como la escena de una película de la que has sido testigo y partícipe, y esas escenas se repetían todos los veranos, como un rito,lo del beso en los labios es real y que nos los restregábamos hasta casi hacernos heridas también..., eso es real.
    besos, de los que no hay que restregar...



    SOL,
    la casa la recuerdo muy grande porque todos los escenarios que vives en la infancia son muy grandes en el recuerdo, solo eso, y lo recuerdas todo como un teatro, a veces vas al fondo de ti y sacas escenas como esta...
    El beso realmente era repulsivo,
    gracias por el sol,
    besos.

    ResponderEliminar
  10. A veces he pensado que sería mejor morir joven que llegar a ser un viejo verde repulsivo que corretea a las niñas para besarles.
    Claro, no espero eso de mí,
    ni morir joven,
    ni ser un viejo repulsivo
    sangrando en las comisuras.

    El relato es sencillamente genial,
    como todo lo tuyo que he leído hasta ahora.

    saludos.

    ResponderEliminar
  11. Fero,
    Espero que no te mueras joven
    espero que de mayor
    y de más edad aún
    cuando des un beso a las niñas
    no busques ansiosamnete sus labios
    lo que haría de ti un hombre repulsivo
    para algunas bocas

    y espero finalmente que no corra ningún hilito de sangre por la comisura de tus labios.

    gracias por tu comentario, me ha gustado.
    saludos.

    ResponderEliminar
  12. Es una pena que al verano siguiente él ya no llegó. Que se acostumbra una y luego duele más la ausencia.
    Y si... algunos besos, es mejor no darlos...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Los veranos,y los besos robados...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. El otro día escribí un cuento sobre el verano en un pueblo y sobre la redacción del colegio, de después, ya en Septiembre. Pero lo que me ha gustado de Ellos es el misterio de ella... ese dame las gracias por haber venido.

    ResponderEliminar
  15. fusa,
    recuerdo ese cuento y me hizo esas redacciones típicas y horrorosas que teníamos que hacer...
    el misterio supongo que será porque sólo he puesto una pincelada...
    un beso.

    ResponderEliminar
  16. Sabes que recordaba esas situaciones en casa de la abuela y algún tío pejiguera que no te buscaba los labios pero tenía la sádica costumbre de pellizcar el moflete hasta que dolía, y mucho, y después decía ves? ya te saqué los colores.

    A mí me han gustado mucho los tuyos.

    Un beso

    ResponderEliminar
  17. Ichiara,
    pues esto(con menos literatura, por supuesto), algo parecido, sucedía todos los veranos en casa de mi bisabuela, las casa por aquí tiene todas un mote, a esta la llamaban El Palacio, desde luego no era ningún palacio, y ahora me parece normalita, pero con mucho prado...
    y recuerdo al señor de los botines con su bastón y su sombrero, todos los años, y al otro señor, que buscaba y encontraba los labios de las niñas,y muchos colores, y los niños jugando y espiando a los mayores para hacer nuestras propias fechorías.
    Besos.

    ResponderEliminar