3.3.09

Bolitas de hielo

Ayer
el mes pasado
el último año de
el primer día en
esta hora

tú oyes

el lenguaje gestos
tan en el frío
tan desnudos
tan jazz
entre los trenes

mi otro él

las bolitas de hielo
tanta boca
repetida
tan sin pan
en la calle
calle (imperativo sin sustancias)

el lenguaje del silencio

el poder del gesto
la hora
ahora mañana
por la mañana
mi otro yo

en algún lugar
en algún tiempo
las fresas salvajes
torrentes de voz.

12 comentarios:

  1. Mira que me complicas amiga!!!
    Esa bolitas de hielo, son frios que se sienten...
    Prefiero que lleguen ess fresas salvajes... torrentes de voz!!!
    Ultimamente el silencio me asusta!!!
    Besos cielo!!!
    Espero haber interprestado tu inteligente relato (no es facil) te lo aseguro al menos para mi... pero lo intento!!!
    Besos como siempre, llenos de luz!!!

    ResponderEliminar
  2. jooooooooooooooo


    Sea Urchin!

    Quiero ser como tú!

    Tan jazz...

    (y tan Blues...)

    mi otro él....

    me quedo fascinada (electrocutada) después de leerte...

    Besos, Faro y Luz!

    ResponderEliminar
  3. Hummm...vuelves a las bolitas de hielo, a las fresas salvajes, a otros tiempos añorados. Me gustó ese silencio.

    ResponderEliminar
  4. SOL,
    las bolitas de hielo son fríos,
    las fresas salvajes es el tiempo de la felicidad.
    Un beso.


    Lena,
    qué mezcla jazz y blues, para depende qué momento,
    besos.


    Malvada bruja del Norte,
    Sí vuelvo, porque no me he ido...
    porque estoy con las bolitas de hielo,
    y todavía lejos, las fresas salvajes..., que volverán,
    besos.

    ResponderEliminar
  5. Ay, que no sé, que me encanta, Alfaro.
    Y me gustaría llevarme unas cuantas fresas salvajes para cuando me quede en los silencios de otro.

    Besos.

    ResponderEliminar
  6. gloria,
    pero te has despertado ya..., estabas dormida como la Belladurmiente del cuento y casi que no me atrevia a decir nada, al final te dejé una cesta de esas de mimbre llena de fresas salvajes... para que las compartas con tu él, el de los sueños.
    besos.

    ResponderEliminar
  7. Llegará el día en el que las bolitas de hielo se fundan y las fresas tengan espacio y temperatura como para crecer... si no son salvajes, siempre podemos cultivarlas.

    Los médicos no siempre aciertan o no siempre hay un remedio eficaz, cuida esa rodilla.

    ResponderEliminar
  8. Capitana,
    Son tiempos distintos y distantes, todos tenemos nuestro tiempo de fresas salvajes, podríamos sustituirlas pero ya no sería lo mismo,no?
    La rodilla ya no me duele pero... volverán a mirarla..., mientras no me pinchen...pero estoy en una de esas épocas en que no dejo que ni me toquen la rodilla, así que si no trino...es porque no soy pájaro...
    Gracias, un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  9. Yo he ido mirando el poema en todas las direcciones y lo leí de arriba abajo y de abajo arriba, pero se expande al final. Se sale del túnel a la fuerza arrolladora de la luz de las fresas. Me encantan y esas sensación de olerlas, morderlas ,saborearlas es atemporal, sí torrente de tanto.
    Inuits

    ResponderEliminar
  10. Inuit,
    gracias,
    siento lo de mi letra...,
    un beso

    ResponderEliminar
  11. Me encanta que con versos casi iguales, con esa repetición, ese ritmo casi de canción, todo eso que parece fácil, hagas un poema como éste. Y tengo la sensación de que para ti es un juego. Y eso hace que me guste más aún.

    ResponderEliminar
  12. No, querida fusa, no es un juego, a veces me divierte mucho escribir; otras, no tanto..., me peleo con las palabras, con el orden de los versos, casi nada es casual en ellos, a veces es rápida la escritura; otras, muy lenta...
    a veces por error doy en editar en vez de enguardar y ya se quedan inacabados...

    ResponderEliminar