7.11.08

Mi cuarto tejedor de sueños

Apareció un día de repente, no lo vi venir, casi que no lo oí ni llegar. Fue como una taladradora. Fue tan repentino y espontáneo que le creí cuando me dijo que me daría los sueños más hermosos. Hasta le creí cuando me dijo que me ayudaría a cruzar el mar, porque entonces yo vivía la vena oceanística, que ya explicaré otro día. Y si me hubiera dicho que me haría levitar se lo hubiera creído también.
Te haré un pasadizo secreto que te lleve hasta el mar.
Así, con frases como esta, se rompe la magia. Para qué quiero yo un pasadizo secreto, pensé.
O te haré un túnel, si lo prefieres, y atravesarás las montañas.
Y no veré las montañas...
No.
O un subterráneo, si prefieres.
Sí, un subterráneo a ver si me pierdo para siempre, pensé. Uno que al fin me entiende. Un perforador.
No he vuelto a verlo, desapareció como por encargo, aunque yo no lo encargué, y aún me parece oír sus conciertos de Bartok llenando la tarde. De aquí viene mi amor a los tantanes y mi odio a las taladradoras, de los performances no hablo, de momento.
Este fue el cuarto tejedor de sueños que nunca tuve.
Espero que el quinto sea mejor.

16 comentarios:

  1. Yo también espero que el quinto sea mejor Alfaro, tiene que serlo. Nada de profundidades angostas y excavaciones a lo loco ¿no?
    No le viste venir, y se fue como llegó, sin tú pedirlo ¿por qué no se podrá elegir esto? Hoy todo son preguntas...
    (P.D. Me encanta la palabra performance, aunque me parece que sólo podrás usarla tú)
    Un beso.

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  2. Tejer sueños no es tarea fácil. Como bien dices, quien los teje lo hace sin avisar, y luego los desborda sobre ti, sin preguntar primero si tal vez te gustaría que...
    A mi Bartok me recuerda a... va a quedar muy perverso, a cabezas cortadas. Con todos mis respetos, por supuesto, hacia él y su música. Alguien me contó una anécdota de cría y así se me quedó. Ya lo explicaré otro día.

    Dulces besitos.

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  3. gloria,
    esa palabra no es mía, no la he inventado yo, úsala, escríbela, descríbela, es más haz performances si te gustan...
    un beso.


    (*,
    eso explica lo de las cabezas cortadas. Pobre Bartok, y él sin saberlo, y si lo sospechó y se puso como loco a darle a los tantanes?
    Me gusta Bartok.
    Un beso, luna.

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  4. Este tejedor era un aprendiz de la primera hora.¡Qué suerte que se fuera pronto!
    ¿Sabes qué le gustaría conocer a Inuit?, el tejedor de sueños que tejió tu sueño de auroras. Ése que fue imprescindible.
    Inuits

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  5. inuit,
    tengo que reírme o por lo menos sonreírme..., yo nací soñando,
    eres un cielo...
    besos

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  6. Qué risa, Alfaro. Me he imaginado al pobre cuarto tejedor de sueños prometiéndote el mar y tú con una mueca de extrañeza pero también de disimulo.

    T: Te haré un pasadizo que te lleve hasta el mar.
    A: Ah, bueno, está bien (para qué querré yo un pasadizo secreto).
    T: O, mejor, un túnel, atravesarás las montañas.
    A: Como prefieras (así cómo voy a ver las montañas).
    T: ¡Ya sé! Un subterráneo. ¿Prefieres un subterráneo?
    A: Oh, qué gran idea (a ver si me pierdo para siempre).

    Me ha hecho muchísima gracia este tejedor, Alfaro. De hecho he soltado una buena carcajada con "Uno que al fin me entiende. Un perforador".

    Un beso.

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  7. fusa,
    yo también lo paso bien con mis tejedores...,
    así que me alegra un montón que te guste.Y si te ríes tanto mejor.
    Un beso.

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  8. Con fusa, confusa, me tenéis.
    Porque sí, es cierto que es un texto delicioso y divertido (como divertida la reescritura de Fusa), pero también cáustico. Y entiendo, aun ignorando el motivo, la visión de (*. Suerte que nunca existió...
    Impaciente estoy por saber del quinto. ¿Qué nos estará preparando nuestra querida Alfaro?
    Abrazos a las cinco.

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  9. bel,
    gracias por aparecer en fin de semana, nada cáustico, en que la existencia nunca es lo que parece.
    Un abrazo.

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  10. Sí, Bel, suerte que nunca existió. El caso es que de pequeña tuve un profesor de música que un día nos habló de una pieza de Bartok,¡lástima que no recuerde cual, porque me encantaría escucharla ahora!, y para acaparar nuestra atención nos contó también una historia (ignoro si era real o pura fantasía para que aquella jauría de chiquillos traviesos mantuviésemos silencio y escucháramos): decía que Bartok (qué gracia me hizo el nombre, eso sí que lo recuerdo) había querido describir con aquella melodía el camino de un hombre hacia la guillotina. Mientras sonaba la música narraba: y ahora sale del calabozo... y ahora camina entre la gente que le abuchea... y ya llega... y ya ha llegado... y siguen los abucheos, ¿los escucháis?... y... y... y... ya está. Recuerdo un golpe duro, ¡zas! la guillotina, y luego otros tres más suaves. Pom, pom, pom. La cabeza rueda ante lo espectadores. Yo me lo creí tanto que, mira, han pasado los años y el nombre de Bartok me sigue trayendo a la memoria unas cuantas cabezas cortadas.

    Dulces besitos.

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  11. Qué bueno, éste es del género capullo, que ya está tejido y se cree tejedor. Y cursi, y taladrador. Y no quiero ni pensar en lo de las performances aliñadas con Bartok... Menos mal que nunca fue... capaz de ponerte en contacto directo con Dios.

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  12. (*,
    ¡Vaya profesor!
    además con qué detalle...
    Gracias, por dejar aquí esta pequeña historia, luna.
    Un beso.


    ichiara,
    qué risa, a carcajada limpia,
    primero el aliño,
    ponerme en contacto con dios,
    qué bueno...
    Besos, ichiara.

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  13. Jajajaja...si lo lees con una sonrisa, tiene cierta gracia...Yo también tuvo uno como estos que no me entendía y que entró y salió de mi vida como un huracán...

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  14. malvada bruja del norte,
    ... prefiero los huracanes, por eso de que me gusta mucho el viento...

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  15. Mi padre era perforador....

    (lo echo de menos)

    Un besito

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  16. Mi querida lena,
    lo siento, que esto te haya traído recuerdos tristes.
    Debe ser lo único que escribo en esta ciudad desde el plano del humor.
    Un beso.

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