29.5.08

Tiempo que no sucede

No digas nada o dímelo todo. Hay un tiempo que no sucede, lo llevo clavado en las yemas de mis dedos. Ella al fin se lo dice, no eres el único árbol al que nunca le da el sol y sin embargo sobrevive. Cuando el sol sale para ti, pájaros negros sobrevuelan el cielo y una nube de hormigas araña tus raíces a ras de suelo. Cuando respiro mal, me arrastro a ras de tierra y observo tus raíces que se cruzan con las mías. Es cierto, nunca llegamos a la línea del horizonte.

9 comentarios:

  1. Claro que hay un tiempo que no sucede... Aprender sus secretos es una tarea mucho más complicada de lo que podría parecer en principio...
    besos

    ResponderEliminar
  2. Cuando lo hayas aprendido me lo dices, porque por más que a veces se siente no acabo de descubrir del todo...
    besos

    ResponderEliminar
  3. Buenos días Alfaro,
    Lo leo desde el jueves, pero soy incapaz de emitir un comentario; simplemente que me ha gustado muchísimo.
    Si fueses mi profesora y me pusieras este texto no podría aprobar,no sé qué decir,simplemente lo anterior, me gustó muchísimo, sin más.
    Auroras de fin de semana

    ResponderEliminar
  4. Alfaro,
    Hoy me pasa un poco como a Inuit. Cierta espesura me impide analizar, pero también como a ella me ha gustado muchísimo este desesperanzado texto y el poema anterior que no te había comentado.
    Acabarás respirando a pleno pulmón, ya lo verás.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  5. inuit, pues es suficiente con lo que dices, no es necesario decir más. Gracia, también por las auroras, a ver si me alcanzan para todo el fin de semana.
    Un beso.

    Bel, no siempre se escribe autobiográficamente aunque siempre haya un punto de partida desde el "yo". Quiero decir que respiro, que no me arrastro literalmente ni mucho menos tengo raíces plantarias ni arbóreas. Si acaso mi otro yo,... bueno, que me lío y sé ádemás que tú lo entiendes perfectamente.
    Gracias por tu visita y el comentario.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  6. Tal vez nunca lleguemos alcanzar la línea del horizonte, que siempre será otra, nueva y lejana a cada paso, pero sí que podemos respirar su huella, como una estela, mientras sigamos caminando.

    ResponderEliminar
  7. (*,la línea del horizonte es inalcanzable...quizá lo mejor es no perderla de vista.
    gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Supongo que esa espesura de la que se habla tiene mucho de la lluvia de estos días.
    En cuanto a la línea del horizonta quizá sea como la nube que cuando la ves crees que puedes hasta tocarla pero que a medida que te acercas o la atraviesas, desaparece como el humo.

    ResponderEliminar
  9. La lluvia espesa la vegetación y al mismo tiempo limpia el aire que respiramos, y el horizonte si te acercas desaparece y aparece otro y así una y otra vez es inalcanzable...
    Gracias, Nuria, por tus palabras.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar