27.2.08

La casa

Es el gotear del agua, un grifo mal cerrado seguramente, o una puerta que se abate con sonido de portazo, lo que nos dice que la soledad se ha quedado de habitante de la casa.
Ella deja atrás los remolinos. Deambula por la ciudad gris, no hay distancias, le gusta el asfalto y las calles empedradas que va pisando, no quiere ser ingrata con los rostros afables que la saludan pero lleva en su boca un sabor que no es de nadie y que no acierta a definir. Algunos crean desiertos, piensa, y puedo habitarlos.
El lugar vacío espera a sus habitantes.

4 comentarios:

  1. Las casas vacias producen, al menos en mi, una inmensa sensacion de tristeza...

    Un abrazo

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  2. Antiqva, ¿y si piensas que dejarán de estar vacías?
    Un abrazo

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  3. Caray, amigo, tienes razon.

    Veo que llega un camion de mudanzas con muebles y cachivaches.

    Menudo jaleo que estan liando los niños

    ¡Que algeria!

    La vida de nuevo...

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  4. Uf, si tuviéramos que llenar todos los vacíos con niños...
    Esa alegría por errata te la reescribo "qué alergia", tanto niño...
    La vida, siempre.

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