22.2.08

Fantasmas

No espero nada. Muchas veces he vivido en el desierto. Aunque si pudiera, me arrancaría algún trozo de piel y se lo entregaría a los fantasmas que me han abrazado, a los que no saben nada de las palabras que me unen a la vida.
Estoy desnuda, he sido demasiado amable con mis fantasmas. Levanto la cabeza y tú no estás entre ellos.

4 comentarios:

  1. "Aquel día, el hombre había sido demasiado amable con sus fantasmas."

    Caray, bellisimo "Cuento Minimo".

    Un abrazo

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  2. Antiqua, gracias, por la visita.
    Un abrazo.

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  3. La amabilidad es a veces la imagen de la crueldad.

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  4. Gracias, sintagma in blue, no lo había pensado y puede que sí, que en el fondo la amabilidad a veces sea máscara de cierta dosis de crueldad.
    Un abrazo.

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